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LA MODELO

En palabras de Irving Penn, Horst podía hacer las imágenes más bellas y románticas de una mujer. Sus fotografías destilan elegancia, glamour y perfección formal. También Dalí tiende a la idealización, especialmente cuando Gala es la protagonista de la obra. Cuando este no es el caso, las mujeres dalinianas son objeto de transgresiones y se convierten en seres intersticiales, situados a medio camino entre la belleza y la provocación, el deseo y la amenaza. En este diálogo creativo, Horst ofrece un contrapunto perfecto a las ideas dalinianas, aportando una dimensión al mismo tiempo inquietante y poética que enriquece las composiciones y amplía su lectura.